Más de cinco mil personas afiliadas al PAMI en Marcos Juárez atraviesan momentos de incertidumbre como consecuencia del anuncio del cierre de sanatorio Sudeste y la interrupción del convenio del principal prestador. La problemática fue abordada en la legislatura de la Provincia de Córdoba sin embargo la situación continúa sin resolución.
El anuncio público de la empresa que gestionará hasta el 31 de marzo el establecimiento de salud puso en marcha un reloj que marca las horas que restan para resolver la situación de los afiliados del PAMI en Marcos Juárez. «El Sanatorio Privado del Sudeste informa a la comunidad la penosa decisión de cesar sus actividades prestacionales y proceder al cierre definitivo», indica el texto que solo le da formalidad a un escenario al cual se avanzaba sin freno.
El escenario para los jubilados de la ciudad es, por estas horas, pesimista. Son cada vez más quienes se acercan a la oficina local en la vieja estación de ómnibus en busca de una respuesta. Sucede que la situación que se planteaba como posibilidad un año atrás hoy es una realidad que preocupa a toda la sociedad marcosjuarense.
Son cerca de 5.500 los jubilados que se quedan sin una asistencia médica bajo la obra social a la cual aportaron durante varios años. Si bien se trabaja para encontrar una salida, hasta el momento no aparece en el horizonte nada concreto.
Una de las negociaciones que intentaron los representantes de la obra social fue con allegados al Ministerio de Salud del gobierno de la Provincia de Córdoba para trasladar la atención al Hospital Regional Abel Ayerza. Sin embargo, la respuesta de la cartera provincial fue contundente: el establecimiento no está preparado para absorber de golpe esa cantidad de pacientes.
Si bien no se anunció oficialmente una de las negociaciones más avanzadas es la que se mantiene con una clínica de Villa María, ciudad que se encuentra a 120 kilómetros de Marcos Juárez. Los pacientes serían trasladados en ambulancia o lo harían de manera particular quienes necesiten una gestión menor.
A priori, se presenta como una solución que traería más complejidad a la situación ya que hay pacientes que requieren una atención inmediata. «No es viable que una persona que presenta un cuadro complejo de urgencia deba esperar una ambulancia, luego ser trasladada y recibir atención en otra localidad», remarcó un profesional de la salud que trabaja en encontrar una solución.
A esta situación se le suma el complejo contexto que muestra el sistema de salud actual con un incremento constante de pacientes que acuden a los servicios públicos de la Provincia y el Municipio. Los aumentos en los valores de la medicina pre paga impacta de lleno en un sector de la sociedad que debe abandonar el servicio por no poder afrontar el costo.
Un final que no pudo evitarse
Desde la sociedad que prestaba servicio en el edificio del Sudeste marcaron que «esta crisis se fundamenta en dos puntos que llegaron a ser asfixiantes».
Por un lado señalan un «desfasaje arancelario basado en la falta de una actualización acorde de los aranceles por parte de PAMI, que impide cubrir los costos operativos mínimos».
Mientras que al mismo tiempo dan cuenta de la situación edilicia: la demanda de desalojo del inmueble donde funciona el sanatorio que imposibilita a futuro la continuidad de la prestación de servicios.
«Habiendo agotado todas las instancias de diálogo y búsqueda de soluciones para evitar el impacto sanitario en la población y en el personal de la institución, comunicamos oficialmente que a partir del 1° de abril del corriente año, el Sanatorio Privado del Sudeste cerrará sus puertas», remarcan.




