Este artículo intenta explicar un mecanismo de política económica- financiera, que permite a inversionistas – tenedores de dólares – cambiarlos por pesos, invertir esos pesos en la compra de LEBAC (Letras del BCRA) por las que se obtiene un rendimiento y a su vencimiento vuelve el pase de pesos a dólares.
Entiendo que a muchos lectores este tema financiero tan específico podría no interesarle y suponer que es tan lejano a sus intereses… sin embargo tiene implicancias directas en la vida de cada uno de nosotros.
Veamos:
– Durante el año 2016, las tasas de interés de las LEBAC rondaron entre el 30 y 38 % anual en pesos, con vencimientos a corto plazo. Es decir que cumplida la fecha y al vender las letras, el inversionista recibe pesos más el rendimiento. Si bien éstos fueron diversos, porque se debe analizar las fechas de entrada y salida de la inversión, así como también la fecha de compra o venta de los dólares, según el diario El Cronista (05/11/2016) “El retorno anualizado en dólares fue del 19,63% o el 21,61%, según cómo haya sido la fechas de compra y venta de divisas. Para otros inversionistas más favorecidos dependiendo de la fecha de entrada y salida de las inversiones suponiendo 1.000 U$S iniciales, en ocho meses los convirtió en u$s 1.293,5 ó u$s 1.326,5, lo que representa ganancias anualizadas en dólares del 43,13% y el 47,98% respectivamente.”
– La explicación de este mecanismo ha sido desde el gobierno y desde los economistas afines, justificando el mismo, como regulador de la tasa de inflación. (La compra de LEBAC por parte de inversionistas permite suprimir circulante, que ellos consideran como principal factor del aumento de los precios).
En este punto deberíamos detenernos:
– El argumento anterior no parecería justificativo suficiente, dado que la inflación anual del 2016 medida por el IPC Congreso dio alrededor del 40%.
– ¿Quién paga los costos de este rendimiento financiero y que además fue ineficiente para frenar la inflación? – ¿Cómo se financia todo este mecanismo?
Es el Banco Central de la República Argentina (BCRA) el organismo que debe hace frente a estos compromisos de las LEBAC y también el que debe proveer al mercado los dólares suficientes que requieren los inversionistas
al cerrar el circuito.
Por supuesto esa cantidad de dólares será sustancialmente superior a la que dio origen a todo el movimiento especulativo.
¿Cómo lo hace?
= Contrayendo deuda externa, es decir ingresando dólares con compromisos de pago a futuro y por supuesto con tasas de interés poco favorables. Y ya no son solamente las voces de la oposición política quienes advierten respecto a este tema, la BBC Londres (27/06/2017) dice “Es la llamada «bicicleta financiera», una enorme operación de cambio de dólares y pesos con la que banqueros e inversionistas han estado pedaleando fuerte en la Argentina del ex empresario y actual presidente Mauricio Macri. Todo ello gracias a un sistema cambiario flotante y la posibilidad de sacar provecho de una alta tasa de interés que es única en el mundo.”
¿Esto nos permitiría suponer que estamos ante un nuevo modelo económico que prioriza la renta financiera? ¿Qué empresario argentino PyME podría obtener con el fruto de su producción y de su esfuerzo, tasas de rentabilidad cercanas a estos movimientos especulativos, libres de impuestos y con cero riesgo?
Sólo estamos en condiciones de afirmar que esta “bicicleta financiera” – ya instrumentada en otras etapas de nuestra historia económica y que tuvo perversas consecuencias para la mayor parte de nuestra población volvió a instrumentarse.
La deuda externa y el festival de bonos siempre la terminó pagando el ciudadano argentino, con menos salud pública, con menos educación, con menos inversiones, con menos futuro…
Ivanna M. Merigo Prof. Cs.Económicas
Lic. Administración Rural
Magister Ciencias Sociales




