Salud

Acompañar a las familias: nuevas modalidades y nuevos desafíos

Con la llegada del covid-19 al país, la vida de todos los argentinos y argentinas tuvo un giro inesperado: clases presenciales suspendidas, imposibilidad de estar con los amigos y la familia, actividades extraescolares en pausa y cambios de rutinas, marcan la nueva cotidianidad de los más chicos.
Frente a este panorama, observamos padres y madres multifunción, haciendo varias cosas al mismo tiempo, sorteando infinidad de desafíos, más sumado al agotamiento físico y emocional.


Este hecho inédito de estar en casa con los chicos, las 24 horas, pero no de vacaciones trastoca a todos y nos obliga a jugar nuevos roles que se suman a la vorágine de la vida.

Aunque este torbellino trajo más de una complicación, hay herramientas psicoemocionales que pueden ayudar a sobrellevar de la mejor manera este desafío colectivo.

1.Validar las emociones propias y del otro sin juzgar, sin aconsejar, sin intentar cambiar nada en ese momento. Cuando validamos (aceptamos), corroboramos la importancia de lo que siente la otra persona y en definitiva le damos a entender que nos importa su experiencia. La validación construye confianza y aumenta la intimidad en los vínculos, disminuye la sensación de aislamiento y alienta a que el otro experimente y acepte sus emociones.
2. Aceptar tus propias limitaciones, no se puede con todo y está bien que así sea.
3. No compararse, cada uno vive en condiciones diferentes.
4. Cuidar los diferentes espacios en este momento. Darse el tiempo para estar solos, en pareja, y en familia entre los desafíos diarios.
5. No nos olvidemos que los niños actúan como niños. Insisto no hace falta mucho adorno para hacer de este mundo un poco roto algo mejor.
6. Confianza en vos como mamá/papá/cuidador. La parentalidad es estresante en sí misma y requiere que nos adaptemos constantemente. Date tiempo. Si vez que no podés o se te dificulta el camino pedí ayuda a un profesional de la salud mental para que pueda acompañarte y orientarte.

Es inevitable que al cabo del día surjan discusiones, enfados, pero también intentemos fomentar momentos de mayor conexión, juegos, risas y abrazos; y quedarnos como decía Platón: “la vida debe ser vivida como un juego” y me atrevo a agregar con aciertos, errores y “pequeños retrocesos”.

Cada uno desde su lugar, cumpliendo nuevos roles, tendiendo lazos que favorezcan la comunicación asertiva, acompañando y ayudando a transitar esta situación que nos atraviesa, validando las emociones, lograremos aprender las lecciones que este encierro nos está dando. Y como me decía un gran amigo en un mensaje: físicamente aislados, socialmente conectados.

Delfina Rosso – Profesora Licenciada en Psicología

Foto: @phcarlapolicella