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¿Cómo cuidar la salud respiratoria?

La Organización Mundial de la Salud trabaja para mejorar la salud física y mental de los individuos en todos los países, y destaca la necesidad de que todas las naciones establezcan sistemas que ayuden a prevenir, conservar y restituir la salud. Todos los años se elige para el Día Mundial de la Salud un tema específico a fin de destacar un área prioritaria de interés para la OMS. Este año el tema es «Del dicho al hecho: el reto de la salud para todos» buscando fomentar la salud y, en particular, la actividad física como parte de un futuro saludable y sostenible.


El ejercicio y la actividad física regular mejoran la calidad de vida y reducen la mortalidad, ya que previenen enfermedades coronarias y benefician a pacientes con diabetes, hipertensión, obesidad, depresión y osteoporosis, entre otras. Según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (2013), el 55,1% de la población presenta un nivel de actividad física bajo, siendo aún menor para las mujeres.

El ejercicio también ayuda a mantener sanos los pulmones y la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) lo considera uno de los pilares de la salud respiratoria, junto a la vacunación y el cese tabáquico.

Beneficios de la actividad física para la salud respiratoria

El ejercicio regular puede aumentar la fuerza y el funcionamiento de los músculos, haciéndolos más eficientes ¿qué podemos hacer para que los pulmones resistan el ejercicio? Lo más importante es cuidar de ellos. Fumar afecta la capacidad para llevar a cabo la actividad física y alcanzar su verdadero potencial. Tan solo a dos semanas de dejar de fumar, es probable que se pueda hacer ejercicio durante más tiempo. Sin embargo, el hacer actividad física mientras se continúa fumando también tiene beneficios, ya que se retarda el deterioro de la función pulmonar.

Por otra parte, las personas con enfermedades pulmonares crónicas pueden contribuir a mejorar sus síntomas mediante el ejercicio regular. Es aconsejable iniciar la actividad física en forma temprana para evitar la progresión de la enfermedad y tener que acudir a la rehabilitación.

¿Por qué es importante vacunarse?

Esta acción salva millones de vidas y es una de las intervenciones sanitarias más exitosas. Nuestro país cuenta con una elevadísima tasa de cobertura de vacunación infantil -mayor al 95%- sin embargo, en adultos las cifras son significativamente menores, siendo la antigripal un 57%. La AAMR remarca la importancia de la vacunación para Gripe en toda la población de riesgo, así como para Neumococo en sus 2 presentaciones, conjugada y no conjugada.

Gripe: el Ministerio de Salud (MSAL) la recomienda a partir de los 6 meses sin límite máximo de edad, sobre todo en personas con mayor riesgo de complicaciones: +65 años, adultos y niños con afección crónica pulmonar y/o cardiovascular, diabetes, insuficiencia renal, e inmunosupresión (incluyendo VIH +) entre otras. Los pacientes mayores de 65 años no necesitan orden médica para recibir la vacuna antigripal. Es importante la revacunación anual dada la caída en los títulos de anticuerpos y la pérdida de eficacia de la vacuna a partir de las mutaciones continuas del virus. La contraindicación más importante de la vacuna antigripal es el antecedente de alergia al huevo, ya que el huevo es usado en su elaboración.

Neumonía: recordemos que el neumococo es el agente microbiano causal más frecuente de neumonía y contamos con 2 vacunas antineumocócicas. El MSAL la aconseja en adultos que integran grupos de alto riesgo de padecer enfermedad invasiva incluyendo, entre otros, las enfermedades pulmonares crónicas, diabetes, infección por VIH, enfermedades hematológicas y renales, tratamientos con quimioterapia o corticoides, trasplantes de órganos. Entre las personas sanas se incluye como indicación el cese de tabaquismo, ya que el consumo de tabaco es un factor de riesgo muy significativo para el desarrollo de enfermedad neumocóccica.

Los adultos con problemas respiratorios como EPOC, asma, otras enfermedades respiratorias crónicas y tabaquismo, tienen mayor riesgo de infecciones pulmonares y/o de complicaciones de las mismas, muchas de las cuales pueden prevenirse con vacunas.

Tabaco, el gran enemigo

El consumo de tabaco es un factor de riesgo para seis de las ocho principales causas de muerte a través del cáncer, la enfermedad cardiovascular y las enfermedades respiratorias crónicas. Cerca de 6 millones de muertes prematuras se producen anualmente a nivel mundial, con desplazamiento de esta epidemia hacia los países de menor desarrollo económico.
Las 7.000 sustancias que componen el humo del tabaco y el mecanismo de daño están extensamente documentados, a la vez que dejar de fumar produce significativos beneficios en forma inmediata y se observa la reducción de importantes riesgos de enfermedad y muerte a los pocos años de no fumar.

En nuestro país la mortalidad asciende a más de 40.000 personas cada año pero el número de fumadores que desea dejar es muy alto. De acuerdo con la Encuesta Mundial de Tabaquismo en Adultos (2012), 7 de cada 10 fumadores planearon o estaban pensando dejar de fumar. Por otra parte, el descenso de la prevalencia del tabaquismo en adultos ha sido una constante a nivel nacional: 39,8% en 1999, 33,4% en el 2005 y 30,1% en el 2009 en la población entre 18 y 64 años. Este descenso se profundiza en el 2012 al 23% (29,9 varones y 15,6 mujeres. EMTA 2012).

Por Dra. Graciela Svetliza (M.N. 66412)

Comisión Directiva de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria y Jefa de Neumonología. HIBA.