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El 2017 dejó más de mil milímetros en Marcos Juárez

Con algo más de mil milímetros de lluvia caída, el año 2017 superó la media anual de Marcos Juárez. El comportamiento climático del segundo semestre del año generó buenas condiciones para que mejoren de manera considerable los suelos anegados del sudeste cordobés, ya que los niveles de napas freáticas quedaron entre los 1,5 y 2,5 m en promedio.

Alvaro Andreucci, responsable del área de Meteorología del INTA Marcos Juárez, realizó un repaso del 2017 en cuanto a clima. En su balance, destacó diversos puntos, entre ellos la cantidad de lluvia que cayó, las heladas registradas y la mejora del nivel freático.

“El primer semestre del 2017 estuvo influenciado por las condiciones del fenómeno El Niño, que venía golpeando desde el 2016. Se recibieron lluvias por encima de los niveles normales durante todo el primer semestre, acumulando 600 mm”, indicó. Y explicó que se midieron valores de humedad ambiente “muy elevados todos los meses, por encima del promedio normal”.

Por otra parte, en el segundo semestre los valores de humedad tendieron a normalizarse y ajustarse a las medias. Al mismo tiempo las lluvias se espaciaron, durante la primavera hubo pocos eventos con precipitaciones significativas, los mayores milimetrajes la mayoría estuvieron focalizados en la segunda quincena de diciembre.

Con estos datos, Andreucci expresó que en el 2017 se registraron 75 días con lluvias, con un acumulado de 1030 mm. “Fue un año húmedo, con lluvias por encima del promedio anual (entre 850 y 950 mm para la ciudad)”, sostuvo.

Respecto al invierno indicó que fue “muy simular al 2016, con 31 días con heladas agronómicas (temperaturas por debajo de los cero grados a intemperie) quedando muy  por debajo del promedio anual de la ciudad, que es de 50 días con heladas”.

Marcos Juárez registró temperaturas mínimas algo elevadas  durante dicha estación, catalogado por el servicio meteorológico nacional como uno de los inviernos más cálidos de la historia.

En el trascurso de la primavera se observó un bimestre octubre-noviembre “fresco y seco” con valores de temperaturas máximas por debajo de los normales y lluvias escasas, estas condiciones, sumadas a la elevada demanda atmosférica hicieron descender los niveles freáticos en la zona y favorecieron la realización de las diferentes labores de campo como la siembra e implantación de los cultivos de primera y la recolección de los cereales de invierno, aseguró el especialista.

Respecto a napas freáticas el 2017 comenzó complicado, como los últimos años, con niveles entre 50 y 60 centímetros. El técnico de INTA recordó que “además golpearon eventos severos, luego del primer trimestre fueron atenuando y en el final del año se logró un nivel de napa en el orden de 1,80 a 2,5 metros.

En enero 2018 se enciende una luz de alarma, ya que se han observado varios eventos de tormentas pero escasos milimetrajes,  estuvimos en un 80% menos de la precipitación media para  dicho mes. “Temperaturas máximas elevadas y situaciones similares a olas de calor lo que complicaría la situación de los cultivos de segunda en el trascurso de febrero si no hay lluvias significativas y generalizadas en el corto plazo”, finalizó aseverando Andreucci.