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El principio del fin del Coronavirus (Por Lucas Garbín)

Ya se avizora una posible victoria contra el Covid-19, que tanto daño ha causado en nuestro país y en todo el mundo hasta el momento. Tal circunstancia llevó a la humanidad mancomunada a poner todos los cerebros y tecnología en el desarrollo de una vacuna que sea segura y eficaz contra el SARS-CoV-2.

Vemos una carrera feroz entre las grandes potencias mundiales y los laboratorios por obtenerla cuanto antes, no solo para inmunizar a la población mundial, sino también para generar ganancias, como todo negocio. Han picado en punta las vacunas de Pfizer-BioNTech, desarrollada en conjunto por un laboratorio estadounidense y otro alemán, y la Sputnik V, desarrollada por el Centro de Investigación Gamaleya, propiedad del estado ruso, ambas en Fase III aún. Más atrás, se disputan las posiciones la de Moderna (EEUU), AstraZeneca (Oxford, Reino Unido), Sinopharm (China), Johnson & Johnson (EEUU), y algunas otras en elaboración y Fase II.

La de Pfizer-BioNTech (con 45 mil voluntarios en Fase III) mostró tener una eficacia del 90% en los pacientes vacunados. Al igual que la de Moderna, exhibe una tecnología innovadora, mediante ARN mensajero recubierto de lípido. Cuando penetra en las células ese ARN codifica la proteína S (Spike) de la cápside viral. Los linfocitos reconocen la expresión de una proteína exógena y desencadenan la respuesta humoral sintetizando los anticuerpos específicos (inmunoglobulinas) que se adhieren a la proteína S del virus y lo destruyen, logrando de esta forma la inmunidad contra el Coronavirus. Es decir, funcionan engañando al cuerpo para que produzca algunas de las proteínas virales, que el sistema inmunológico luego reconoce y contra las que desarrolla una respuesta inmunitaria.

La rusa Sputnik (con 40000 voluntarios en Fase III) mostró ser eficaz en un 92% de los vacunados, trabaja con Adenovirus humanos (casi inofensivos) a dos vectores con ARNm que codifica también la proteína S de la cubierta viral. Se han vertido falsos rumores sobre esta vacuna, lo que me gustaría remarcar es que el Centro de Investigación Gamaleya en Rusia ya ha desarrollado una vacuna frente al Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS), que es otro Coronavirus transmitido por camellos. También desarrolló una vacuna contra el virus del Ébola que se utilizó en 2017 para combatir la epidemia en África.

Ambas vacunas se desarrollaron utilizando la plataforma basada en adenovirus humanos a dos vectores, esta misma tecnología fue la que utilizaron para crear la vacuna contra el Covid-19, o sea, los rusos ya tenían el campo allanado. El Centro Gamaleya también ha desarrollado vacunas contra la influenza (vacuna con vector rAd), la tos ferina (vacuna viva), y la BCG contra la tuberculosis. ¿Les parece que el Centro Gamaleya no tiene trayectoria en vacunas y es poco creíble? Por otro lado, la vacuna de AstraZeneca (con 560 voluntarios en Fase II) tiene un mecanismo similar a la rusa, solo que utiliza adenovirus de chimpancé. Recientemente, los resultados preliminares indican que provoca pocos efectos secundarios e induce una respuesta inmune en ambas partes del sistema inmune en todos los grupos de edad.

A principios de noviembre, el Gobierno argentino firmó un convenio con AstraZeneca para suministrar 22 millones de dosis de esta vacuna. Se espera que las entregas empiecen en el primer trimestre de 2021. La vacuna de Sinopharm (con 10000 voluntarios en Fase III), trabaja con virus inactivado, es decir vacunas que son absolutamente seguras porque no contienen elementos de virus vivo. El método consiste en inocular con el virus células Vero, aislado a partir de las células epiteliales del riñón del mono verde africano, que luego de tener una cierta carga viral, la vacuna se inactiva a través de métodos químicos y luego se prepara para su aplicación. Esta plataforma ya se probó con éxito en la vacuna de la Hepatitis A y de la Polio.

Este es un pantallazo y una actualización de las vacunas que se asoman como candidatas para salvar al mundo del Coronavirus, y las que nos llevarán, de una u otra forma, a derrotar esta pandemia que nos ha detenido en el tiempo, y ha causado estragos con la muerte de nuestros seres queridos. Lo que actualmente importa y urge es lograr la inmunidad en la población de riesgo y el personal sanitario, sin importar de que nacionalidad provenga la vacuna, mientras sea segura, eficaz, y con inmunidad duradera, bienvenida sea!

Debemos, hoy más que nunca, creer en la ciencia, y pensar en comunidad, todos juntos como país, de una vez por todas, y así lograremos exterminar a este maldito virus.

*Investigador Asistente (CONICET) – Assistant Researcher –  Profesor Adjunto de Biología (UNAJ) – Associate Professor of Biology – Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (CEPAVE – CONICET)