El proyecto fue votado en el Concejo Deliberante solamente por el bloque oficialista en la sesión del miércoles pasado, fundamentado por la presidenta del cuerpo Sara Majorel y el concejal Danilo Rosso, quien hizo mención de las modificaciones introducidas a la ordenanza vigente, la 2211, sancionada en el 2011, y sobre las cuales este medio informó la semana pasada, al conocerse el proyecto.
Majorel consideró que la ordenanza vigente tenía un “altísimo incumplimiento”, por lo cual consideró que sostener “artículos que no se cumplen” era “ir contra el espíritu de la tarea legislativa”. La definió como una norma desactualizada que condenaba al “raquitismo y al encasillamiento” a los que “supuestamente venía a proteger” porque les impidió crecer más allá de los límites que definió como “irrisorios” para una ciudad de más de 27 mil habitantes.
La consideró además como “injusta” porque propiciaba la “competencia desleal” y llamó a que los concejales sean “progresistas” ya que se trata de una comunidad “en constante evolución”.
Desde el PJ, el concejal Claudio Mirenda consideró que todo el proceso del oficialismo había sido para “favorecer y allanar el camino de La Anónima”, lo cual hace sospechar de algún “compromiso tomado por el ejecutivo”.
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