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Según el CONICET, Marcos Juárez tiene calidad de vida «intermedia»

Marcos Juárez presenta índices de calidad de vida dentro de los valores intermedios según un estudio presentado por el CONICET a través de un mapa interactivo de los 52 mil radios censales de la Argentina. Según el trabajo, que tiene más de 20 años de investigación de datos, la ciudad presenta un promedio mayor a 7 puntos, destacando la zona centro como la más apropiada y el sudoeste con el valor más bajo.

El trabajo presenta 10 colores diferentes, que van desde el verde oscuro al rojo. Cada uno representa un puntaje respecto a la calidad de vida que poseen los habitantes del sector. Marcos Juárez presenta en su zona central, una franja que cruza de este a oeste la zona urbana con un ICV que supera los 7 puntos, representando una situación «intermedia».

Las manzanas que presentan el mejor valor dentro de esta medición, es el radio ocupado entre calles Santa Fe y Belgrano; y Alem y 9 de Julio. El índice en este sector es de 7,93, superando por algunos decimales al resto de los cuadrantes relevados en la zona urbana.

Mientras que el sector con puntaje más bajo es el ubicado en zona sudoeste, desde Pellegrini a Pasaje de Los Inmigrantes, y Del Niño a Mitre. En este espacio el valor es de 6,52 puntos.

“Para definir qué tan bien vive la gente que reside en un área determinada tomamos dos grandes grupos de indicadores: los socioeconómicos y los ambientales. En relación a los primeros tenemos en cuenta datos vinculados con dimensiones como la educación, la salud o la vivienda», expresó Guillermo Velázquez, investigador superior del CONICET en el Instituto de Geografía Historia y Ciencias Sociales.

Y agregó que «en cuanto a los denominados ambientales, por un lado, atendemos a los clásicos problemas que pueden tener impacto negativo sobre el bienestar de los residentes –como inundabilidad, sismicidad, asentamientos precarios o contaminación- y, por otro, lo que llamamos ‘recursos recreativos’ –que pueden ser ‘de base natural’, como las playas, relieves, balnearios o espacios verdes, o ‘socialmente construidos’, es decir, teatros, centros deportivos u otras actividades de esparcimiento- como algo que favorece una mejor calidad de vida”.

Cabe remarcar que la ecuación que utilizan los investigadores para calcular el índice de calidad de vida (ICV) en diferentes puntos del país atribuye un 60 por ciento del peso a los diversos componentes socioeconómicos y un 40 por ciento a los ambientales.

“La calidad de vida es un concepto relacionado con el bienestar de las personas. En ese sentido, depende de ciertas bases materiales, pero está lejos de reducirse a ellas. Si la calidad de vida se redujera meramente al consumo o a algunos indicadores socioeconómicos básicos, sería mucho más sencillo estimarla, pero sabemos que se trata de un fenómeno más complejo en el que también entran en juego variables de otro tipo, que tienen que ver con la escala de valores de la sociedad y las expectativas de progreso histórico”, afirma el investigador.