Cultura

Tecno adicción: 6 de cada 10 personas chequea el celular en medio de una conversación

El Observatorio de Tendencias Sociales y Empresariales de la Universidad Siglo 21 elaboró una encuesta nacional sobre el uso excesivo de las tecnologías de la comunicación y su impacto en la vida cotidiana. Los encuestados fueron trabajadores de entre 18 y 70 años y muchos de ellos reconocieron tener síntomas de Nomofobia: miedo a separarse de su teléfono celular.

“Las TICs han evolucionado más rápido que la capacidad que tenemos para utilizarlas adecuadamente. Es un verdadero desafío aprender a hacer un uso saludable y constructivo de las herramientas digitales”, dice Carlos Spontón, director del Observatorio de Tendencias Sociales y Empresariales de la Universidad Siglo 21.

La encuesta realizada por la institución arroja datos interesantes para reflexionar sobre la era digital a la que todos asistimos.

Teléfonos celulares, tablets, aplicaciones, redes sociales, teletrabajo, etc; son parte de nuestra vida personal y laboral, y revolucionan la forma en la que nos relacionamos con el resto del mundo y manejamos la información, señala el informe.

En la relación individual que cada persona establece con la tecnología, surge lo que los investigadores denominan “riesgos psicosociales”, con consecuencias sobre la productividad laboral, los vínculos sociales y la posibilidad de generar adicción a las nuevas tecnologías. El informe establece que “actualmente en los ámbitos científicos se asume que aquellas personas cuyo uso de las tecnologías sea excesivo están en riesgo de padecer una adicción a las tecnologías”.

Entre algunos de los principales datos que emergen de esta encuesta, se destaca que el 12% de los argentinos presentan niveles muy altos de uso excesivo y continuo de las TICs, y casi el 34% presenta niveles muy altos de uso compulsivo.

Respecto al uso excesivo, más del 61% utiliza continuamente las tecnologías, incluso fuera de sus horarios de trabajo y casi el 50% se encuentra pensando en tecnologías continuamente (como revisar el correo, buscar información en Internet, etc.). En cuanto al uso compulsivo, el 27% asegura tener ansiedad si no tiene acceso a las tecnologías y el 26% siente un impulso interno que lo obliga a utilizarlas en cualquier lugar y momento.

El género también evidencia variaciones respecto al uso de las TICs. El informe destaca que los niveles de riesgo de adicción a las tecnologías son más altos en los varones que en las mujeres: casi un 36% de los hombres frente al 31,6% de las mujeres admite un alto uso compulsivo.

Millenials: la generación con mayor riesgo a la tecno-adicción

La generación denominada Millenials, que abarca desde los 18 a los 35 años, en general nació con la experiencia de tener Internet, tablets, computadoras y teléfonos celulares desde pequeños. Esta población no mantiene el mismo vínculo con las tecnologías que la Generación X, que va desde los 36 a los 50 años y en general establece una actitud de “respeto”; como tampoco con la Generación Baby Boomers, que contempla a las personas mayores de 50 años, donde el uso de las TICs en muchos casos se asocia al miedo y la “tecnofobia”: la sensación de que si tocan las teclas del celular pueden cometer errores irreversibles o romper algo, y por ello presentan mayor resistencia a su uso.

El informe señala que el 48% de los Millenials realiza un uso compulsivo alto de las tecnologías, frente al 29% que realiza la Generación X y el 20,3% de la generación Baby Boomers.

El celular: una extensión de nuestros cuerpos.

Es sabido que los teléfonos celulares son una de las tecnologías más utilizadas en la actualidad, tanto como medios de comunicación y uso de redes sociales, como también herramientas de organización personal, cámara de fotos, agenda, despertador, entre otros. De acuerdo a su uso y cantidad de tiempo destinado, el impacto puede ser más positivo o negativo.

El impacto positivo del uso de las TICs, señala el informe, ocurre cuando aumenta la eficacia personal y los teléfonos son utilizados como una herramienta de organización, gestión del tiempo o facilitador de tareas. Mientras que el impacto negativo se produce cuando las TICs restan capacidad y eficiencia a las personas, dado que la manera en que son utilizadas les hacen perder tiempo aumentando las distracciones, los problemas de metodología y procrastinación.

La encuesta también analiza el impacto de las TICs en las vidas sociales. Si bien el celular puede ser un instrumento que conecte a las personas, existe el riesgo del “Phubbing”: el destrato y la interrupción del diálogo social con alguien que está presente, por estar mirando el celular.

De acuerdo a este punto, el 57,7% de las personas afirma que en conversaciones cara a cara, en el ámbito familiar o con amigos, su interlocutor chequea el celular en medio de la conversación.

“Existen conductas impulsivas y de apego extremo, poco controlado y ansioso de chequeo permanente de las redes sociales digitales”, indica la investigación. Esta conducta también se conoce como Nomofobia, y se trata de la sensación de no poder separarse del celular o el miedo irracional a quedarse sin acceso al teléfono. Respecto a esto, el 35% de las personas chequea su celular aunque no haya sonado, y el 32,2% se siente obligado a utilizar su teléfono con más frecuencia que la que desea.

El estudio elaborado por el Observatorio de Tendencias Sociales de la Universidad Siglo 21 concluye con algunas recomendaciones para el uso saludable de las TICs, como mantener la prudencia con tiempos de pantalla limitados, reflexionar sobre el valor que le asignamos a la tecnología y entrenarse en el manejo racional de ella. También, destaca las características positivas de la tecnología como una herramienta aliada. “El uso saludable fomenta la conexión a nivel masivo, facilitando la comunicación e interacción de las personas, a nivel social y laboral. Otorga un mayor acceso a la información, revolucionando los modelos académicos y permitiendo, entre otras cosas tener una mejor calidad de vida”, señala.

Fuente: Universidad Siglo XXI